top of page
Entrevista a Daniel Cembrero Masa, psicólogo de la asociación El Puente
Violencia género jóvenes 2020

Entrevista a Daniel Cembrero Masa, psicólogo de la asociación El Puente

En la última década se ha producido un descenso en el número de casos de víctimas mortales (hasta los 30 años) un 38%, de 194 víctimas a 120. ¿A qué cree que se debe? ¿Qué serie de causas o por qué cree que hay tras estas cifras?

     Es una evolución que, como sociedad, demuestra que vamos mejorando. En todas las escalas, en lo que se refiere a conducta social, como ahora ocurre con el Coronavirus tenemos que mirar lo que son las curvas.

     Estamos viendo que sí que hay descensos paulatinos en casos más graves de violencia de género, pero tampoco sabemos, algo que es muy normal en todo lo que se refiere a conducta, la existencia del número de casos reales. Solo conocemos aquellos que se denuncian y sabemos que hay un número muy importante de casos que no se denuncian.

     Para ser conscientes y conocer la verdad sobre el número de datos, y así explicar los descensos y aumentos de la violencia de género, uno de los factores a lo que debemos atender es al número de personas agredidas respecto al número de personas que agreden.

Junto a las víctimas, también hay un descenso también en el número de agresores, de 120 a 54, un 55%. ¿Cómo se está concienciando a ellos del descenso?

     Deben saber que la tendencia, como se remarca, es que hay un descenso Las conductas de violencia de género no suelen ser puntuales, suelen ser mantenidas en el tiempo. Hace unos años se marcó como delito este tipo de violencia e hizo que hubiera un repunte. Pero de esa manera, lo que se hizo fue marcar una base lo que ha permitido que, por primera vez, se tengan datos y estos muestran cómo disminuyen el número de agresores.

     Un estudio realizado a 832 estudiantes de la Universidad de País Vasco en 2008 afirma en sus conclusiones que "lo jóvenes de entre 18 y 20 años no poseen las estrategias adecuadas para detectar, comprender y reaccionar ante la violencia de género en sus relaciones y lo asocian únicamente a las relaciones que tienen lugar en la vida adulta". ¿Respalda usted esta idea de que los jóvenes no saben detectar los comportamientos de violencia de género?

     Si nos fijamos en las edades, estas personas, que están estudiando una carrera, ya deberían tener los suficientes conocimientos de lo que es una conducta social básica. Sin embargo, esto es, por desgracia, una realidad que como sociedad es una problemática que tenemos. Todo lo que es el concepto de la violencia de género, todo lo que se refiere a micromachismos, machismo o de violencia a baja escala, son cuestiones que no tenemos claros como sociedad. Esto es una problemática en la que deberíamos incidir, desde las familias y desde la educación, ya que son cuestiones cívicas. Ahí es donde se puede trabajar, y no tener que hacerlo con gente que ya ha tenido o ha sufrido casos de maltrato graves o duros.

Lamentablemente, en los últimos años se han presenciado varios casos mediáticos como el de ‘La Manada’, ¿de qué manera han podido influir? Dado que junto a la movilización social también surgieron otras ‘manadas’ en diferentes partes del país. ¿Pueden todas estas medidas y casos haber cambiado la manera de relacionarse entre hombres y mujeres a edad adolescente/joven?

     Es un caso que impactó mucho a la sociedad en general y que reflejó un tipo de conducta que escandalizó a la sociedad española, pero por desgracia no es algo nuevo. Al final es ver a la mujer como un objeto y negarle sentimientos, negarle ser persona.

     Este tipo de conducta es algo que suele ocurrir en la normalidad en cierto sector de la población y que antes se normalizaban, porque era algo que no nos preocupaba, no le dábamos importancia. No deja de ser un efecto psicológico que tenemos para no preocuparnos por todo lo que ocurre en el mundo. Pero cuando esto ocurre de manera más cercana y concreta, como es hacerle daño a una persona en concreto, y no siendo conscientes, quienes hacen ese daño, de lo que estaban provocando en la víctima, provoca que esto haga mucho ruido y surja un rechazo dentro de la sociedad. Sin embargo, esto genera también el efecto contrario. Gente que si normaliza estas conductas y las ven normal.

     Dentro del trabajo de los medios en este caso, creo que muchos medios, salvo contadas excepciones, trataron bien la noticia. Insisto en que casos como estos ocurren durante casi todos los días, pero este fue más noticiado. Esto permitió que esta realidad, este problema, se pusiera sobre la mesa. Esto fue positivo ya que permitió a la sociedad dejar de normalizar ese problema, sino darle la importancia que realmente tiene.

     Fue un punto a favor que otorgarles a los medios, ya que es cierto que en muchas ocasiones los medios de comunicación dan un enfoque amarillistas. No enfocan desde la problemática de la persona.

¿Cómo se trata a un agresor para que deje de serlo? ¿Hasta qué grado se tiene la certeza de no volver a producirse reincidencias?

     Me parecen muy importante que empaticen, con la víctima y la sociedad. Creedme cuando os digo que en muchas ocasiones las personas no son conscientes del daño que están haciendo. Minimizan, se lo pasan bien y nov en el daño que están haciendo.

     Por eso es muy importante hacerles ver el discurso y el sufrimiento de la víctima. Un sufrimiento que tiene que ir encaminado a mostrar la negación de derechos, derechos humanos, personales y un daño psicológico y físico que pueda tener la víctima. Que la persona empatice y tenga unas estrategias para conseguir aquello que quiere sin tener que recurrir a ese tipo de violencia.

     Es muy difícil saber si alguien puede volver a hacerlo o no, depende mucho del trabajo que se haga con esa persona y, en gran medida, de la predisposición que tenga el agresor a aceptar esas ayudas y esas estrategias.

Y respecto a las víctimas, ¿de qué manera se ayuda a la víctima?

     Es complicado, es un material muy sensible, son personas que han sufrido y han sufrido mucho. Y también sufren, de alguna forma, desde una sentimiento social, ya que aún está presente ese sentimiento de vergüenza, porque no se posiciona de la misma manera dentro de la sociedad una víctima de un atraco, que una víctima de violencia de género. Siempre hay que dar un apoyo emocional a la víctima.

     Pero no podemos caer, dentro del mundo de la comunicación, en darle voz ante lo que diga sin conocer la historia, pero si tenemos que tratar su sentimientos y ser conscientes de lo que ha pasado.

Hemos hablado de víctimas mortales, pero antes de eso se pueden producir acciones de violencia de género. En este ámbito pueden estar las redes sociales, según un estudio de la Agencia española de protección de datos, el 40% de los adolescentes no establecen ningún tipo de seguridad en sus perfiles lo que puede ser una un camino abierto para la violencia psicológica mediante el control o la intimidación. ¿Están indefensos los jóvenes dentro de las redes sociales?

     Las redes sociales nos separa de la persona, despersonalizan la realidad. Si lo importante es ver a la persona como es, con sus derechos, emociones, sentimientos, las redes sociales arrebatan esto. Lo que hacen es marcar mucha distancia, y que en ocasiones se nos olvide que tratamos con personas. Esto es debido a que yo estoy aquí con mi ordenador, con mi móvil y se me olvida cómo tratar a otro igual.

     No cabe duda de que son herramientas de comunicación muy importantes, con muchas oportunidades, pero despersonalizan mucho, y todo lo que tiene que ver con ello es muy malo.

En muchos casos este tipo de violencia en redes puede ser un antecedente a la violencia física. ¿Es esto cierto?

     En esta despersonalización que provocan las Redes Sociales empezamos a generar violencia. Violencia verbal, un tipo de violencia de bajo nivel, pero violencia a fin de cuentas, lo que puede desencadenar a que lleguemos a otro tipo de violencia. Por tanto, sí que puede ser y lo es. Porque la violencia verbal y la violencia física, aunque son escalas diferentes de violencia, pero no dejan de ser violencia en sí misma.

bottom of page